Silencio

Te agota la ausencia
como te puede el silencio
por más que lo busques y deseas.
Por menos de lo que soportas,
evades razones para entender
y peligra tu consciente verdad.
Si tan sólo pudieras escuchar
un instante la soledad en ti,
que te aborda imposible
y traidora cuando la despides.
Ahora mientes y desconoces
la tragedia de la virtud,
la falta y tu cometido,
el pecado de creer sin saber,
de olvidar sin pedir ni hablar.
Cuando creías que la risa
te podría como te puede el alma
cuando canta a tu lado y brilla
la locura de no pedir ni callar,
desvaneces en tu propia miseria
la pulcra realidad de su sola
imperfecta y callada ausencia
que te agota, que te puede,
como te puede su silencio.

When truth is replaced by silence, the silence is a lie. (Yevgeny Yevtushenko)

Tiempo

Hay tiempo para reconocer,
tiempo para entender, para saber,
hay tiempo para escuchar
y tiempo para creer, para ver.
Hay tiempo para decir,
tiempo para comunicar, para hablar,
hay tiempo para que te oigan
y tiempo para hacerte entender.
Hay tiempo para abrazar,
tiempo para amar, para sentir,
hay tiempo para perdonar
y tiempo para hacerte perdonar.
No hay tiempo para callar,
ni tiempo para perder, inútil,
no hay tiempo para ocultar,
ni tiempo para no estar.
Hay tiempo para compartir,
tiempo para permanecer, para juntar,
hay tiempo para mirar,
y tiempo para que te miren.
Y probablemente ya sea tarde,
quién sabe.

Enjoy life. There’s plenty of time to be dead. (Hans Christian Andersen)

Jaque

Estás sentado, sin más, amarrado a una vagoneta metálica y miras a tu alrededor, ves cabezas, miradas, gestos pero no te ves a ti mismo; sientes tus piernas y tus pies, pisando muy fuerte el suelo antiderrapante de la vagoneta, intentas hundir ese suelo para pegarte al mismo, sabes que no puedes pero insistes.
Y miras a los de al lado, se les ve sonriendo, bocas abiertas, pelos enmarañados e inquietos pero no te ves a ti mismo; sientes tu estómago vibrar, te abandonan las fuerzas y temes que pronto te abandonará tu cuerpo, presientes y sabes.
Ves los raíles, las curvas, los hierros, las luces y el vacío delante de ti, te estremeces pero no te ves a ti mismo; sientes el traqueteo, los gritos, la alarma en las curvas, el reposo en las rectas, y el miedo, el miedo te siente y lo sientes.
La montaña rusa en la que vives, la cima y los infiernos oscuros, la luz en lo alto y la opacidad de las ciénagas en las que te hundes.
El filo en el que caminas y que atormenta tus pasos, guía la vagoneta, incierta, temblorosa y perdida sobre un mundo de cáscaras de huevo, negras y blancas, blancas y negras, el ajedrez de las palabras y los sentimientos, el enroque de los gestos, la rendición de los peones ante la reina, la suya, y los intentos de recuperar la tuya, olvidada justo al otro lado del tablero.
Tu propia y singular montaña rusa entre peones enfurecidos, caballos encabritados y torres invencibles; tu vagoneta ya no te sostiene y pierdes pié, tu suelo se hunde ante tus ojos y el infinito purgatorio de tus pecaminosas palabras engulle la vanidad de los gestos sin remisión, con culpa, quizá, pero ni blanca ni negra.
Y tu vagoneta recorre trayectos marcados, conocidos y frecuentes, sube y baja volviendo al punto de partida, círculo vicioso en el que siempre pierdes un peón, una reina o una torre. Y seguirás en tu vagoneta, arriba y abajo, abajo y arriba mientras te queden piezas en el tablero, cada vez menos, cada vez más torpes.
Jaque.

If you’re losing your soul and you know it, then you’ve still got a soul left to lose. (Charles Bukowski)

Imposible

En lo imposible se oculta esa brizna de inquietud que no reconoces, la prórroga de tus intenciones, los minutos inacabados de un soneto que no quieres escuchar y que te empeñas en rimar con la vida.
En lo posible reina la quietud, la afable normalidad de los gestos que añoras, la voz que te susurra y te acaricia, las manos que deseas en tu piel y en tu mirada.
En lo imposible se acurruca la sorpresa, lo inmediato y lo desconocido, la conquista de mundos terribles que pueden volver del revés tu poca integridad.
En lo posible se vislumbra el orden, los colores y la afabilidad de la monotonía en la que puedes confiar, en la que puedes sentirte abrazado.
En lo imposible encuentras contrastes, espectaculares trapecios sin red ni pértiga, desfiladeros vírgenes que descubren almas.
En lo posible están las monarca, las alas de cristal, las azules y todas buscando sombra a tu lado donde cobijar su aleteo incansable.
En lo imposible están las de destellos, las comunes e incluso las primitivas que no iluminan pero te embaucan sin pudor.
En lo posible está la mañana, tranquila y tardía, el regocijo en la luz y el roce en los silencios que no requieren voces para sentirse.
En lo imposible está la madrugada, el deseo en la penumbra, el tacto perdido y tentador, la llave de la máquina que oprime tus engranajes en el caos.
En lo posible te regocijas, alientas, serenas y mantienes la cordura, la poca que aún te frecuenta.
En lo imposible sientes, rozas la locura, te enfrentas al placer sin medida y a la medida de lo que más temes.
En lo imposible buscas lo posible y en lo posible añoras su imposibilidad.

We are an impossibility in an impossible universe. (Ray Bradbury)

Azul agua

Solamente es agua, azul pero agua,
quizá profunda y acogedora, pero agua,
con miles de organismos vivos,
organismos invisibles en tu agua.
Agua con vida, salpicandote,
te moja el agua, te moja lo azul
y te mojan los organismos,
te empapan y te ahogan.
Agua que no fluye, choca,
agua azul que te sacude,
te pierde, te puede, te derrota,
profunda y azul en tu vida.
Agua que se aleja, fría,
agua que no perdona, ni mira,
cala y estremece, rompe,
nada en infinita agua, azul agua.
Te empuja y te deriva,
la corriente del agua helada,
la que te mece, la que te sumerge,
azul, fría, agua que te parte,
agua pervertida, indolente,
agua esquiva, maldita agua
donde naufragas y duele,
el azul, profundo y agua,
el organismo en tu agua,
la vida que no encuentras
mas que en el agua, azul.

Trying to be a man is a waste of a woman. (Coco Chanel)

Brisa del sueño

Delicada brisa del sueño,
viajera entre los párpados,
que no remueve ni alborota,
ni encrespa ni seduce
las aguas de los sentidos.
Adormece la espera y olvida,
entiende y acepta, asumiendo,
como propia la certeza
y ajena la intención.
Embarga una y cien penas,
agita y socava conciencias,
importuna confianzas y talentos,
y muestra no uno ni cien, miles
de equívocos, de sinrazones,
de prejuicios, de silencios atrevidos
y voces disolutas, sentenciadas.
Brisa del sueño retornada,
ahora inflamada, crecida,
aire y viento, engreída,
retoma una y mil caras,
diferencias no olvidadas,
presas del vaivén, de la prisa.
Quebranta el ruego y la verdad,
doblega propósitos, envilece,
anula uno y cien empeños,
y sopla altiva entre la razón.
Brisa del sueño rendida,
agotada en parajes devastados,
vencedora y aniquilada,
su propia bajeza la disipa,
encalma y amortaja, perdida.
Y con ella renacen, inocentes,
no una, ni cien, miles
de risas que la acompañan,
en la esperanza de los sentidos
y el despertar de los sueños.

A dream you dream alone is only a dream. A dream you dream together is reality. (John Lennon)

Business blues

Too many reasons to live,
you won’t be wrong on your side,
keep close to your safe zone,
stay on your feets, don’t blame me,
don’t risk insanity, don’t believe,
stay alive on your corner,
don’t bite my apple, shut my mouth.
I’m out of business now,
sold my cycles, sold my tattoos,
sold my life for you but won’t regret,
you won’t be wrong anymore,
time to be alive, to stay right,
time to rest on your side of the wall.
I won’t be around any more,
no worries, no foolish nights,
no wet mornings for you and me,
keep it on the safe side,
you deserve it, sure,
no matter where you sail now,
you’ll find better days,
peaceful harbours, dream on them.
I’m out of business now,
time to be alive, to stay right,
time to rest on my side of the wall.
Don’t set the rules of my life,
I won’t hear the horses on my door,
upside down my head on your breast,
and I’ll be on my safe zone,
take your hands out of my life,
don’t blame me to be me,
I’m out of business now,
and sorry, honey, but you know.


There is always some madness in love. But there is also always some reason in madness.(Friedrich Nietzsche)

Palabras ligeras

El peso de las palabras
y el peso que sientes por ellas,
las desbocadas y las lentas,
las palabras que te devuelven
el peso de las que no dices
y la fragilidad de las que evitas.
Las palabras que no te aceptan
y la suerte de callarlas, sin peso,
la maldición de decirlas, y pesarlas.
Las palabras que no entiendes
y entender el peso de las palabras,
las que provocan, las que no olvidan,
sin el perdón en las palabras,
sin el peso de las que admites
y con la culpa de las que ocultas.
Pesadas y siempre dichas,
no pensadas ni esperadas,
peso de las que separan,
peso de las que no perdonan,
palabras sin peso huyen,
y en las palabras te pesan,
palabras que no se contestan,
por mucho que te pesen,
pesadas palabras que atormentan.

Palabras queridas y ligeras,
palabras perdidas.

 Just because somebody is strong enough to handle pain doesn’t mean they deserve it. (Unknown)

Anochecer en julio

Reí todo lo que me dejaron,
desee todo lo imaginable,
sentí y disfruté sin dudarlo,
me preocupé y lloré,
a veces demasiado,
adiviné y preparé,
tanto como temí,
temblé, y nunca lo evité,
respeté, pregunté y solicité,
escuché y a veces entendí,
mostré mi alma, entera,
y cuando no era visible
la plasmé en la palabra,
demostré lo evidente,
y atendí cada verbo,
cada instante, cada gesto.
Amé, tanto como supe,
me apasioné y me entregué.
Pero no supe explicar,
el sentido y la necesidad,
de no provocar, no rebelar,
entregar y entender, asumir,
y de vez en cuando,
simplemente mirar.

Art is beauty, the perpetual invention of detail, the choice of words, the exquisite care of execution. (Theophile Gautier)

Amanecer en julio

En julio, una mañana, una rendija en la persiana se atrevía con esos minutos de placer en los que irremediablemente un hilillo de baba reflejaba los restos de un sueño, un sueño que te alborotó mientras lo vivías y ahora te ha dejado despeinado, con una sonrisa borde, lasciva y demasiado húmeda.
Un instante en que tu sueño encontró la leve forma de unas piernas, un cuerpo arqueado y somnoliento, invadiendo sutilmente el espacio que la comodidad y la conveniencia te habían otorgado.
Una piel suave y brillante que dominaba todo lo que alcanzabas a vislumbrar, emergiendo de entre las sábanas y creando esféras imposibles en el espacio, rellenas de esa materia indescifrable que te invita, te obliga al deseo. Rotundamente presentes, en toda su extensión y firmeza, con trepidantes senderos que podrían guiarte a lo más ignoto de su cuerpo, mientras suspiras por sentir el mundo que encuentras en el abismo arqueado de su cintura, a los pies de esas ilusiones convertidas en pecado.
Sabes que no debes, pero quizá puedas, y en tu atrevimiento la razón no tiene cabida, te vencen y te dejas vencer mientras tu respiración se vuelve convulsa, agitada y eres incapaz de dominar los músculos que poco a poco acercan tus manos a las suaves cumbres.
Primero temerosas, algo inseguras, temblando en la emoción de sentir la piel caliente en las yemas de los dedos, invadiendo el espacio que las telas no han osado cubrir, cobardes y palideciendo ante el encanto de lo humano, aunque a veces, imposible.
Luego conquistadoras, firmes, atrevidas, reconociendo que la piel y la carne se funden con ellas, se alborotan a su paso y emergen invitadoras a la rebelión de los sentidos; ahora con un leve movimiento, caderas que acortan distancias que el ojo no puede percibir pero el deseo no perdona, y al instante un sutil, quedo, apenas exhalado gemido que pretende robar el protagonismo a los valles y a las cimas.
Y callas, y sientes, y rozas y en la caricia envuelves lo que no puedes callar, le robas a su aliento una pizca de osadía mientras te acercas y quedas expuesto al descubrimiento; adoptas la forma de sus formas, y en tu piel sientes cada pliegue de su piel, el calor de su carne invade tus carnes y toma fuerza y presencia en ti, anulando disculpas y pecados mientras te somete.
Y te permites recorrer los mundos que te brinda su cuerpo, extiendes los dedos en pos de emociones distantes y abarcas, ora con miedo, ora con excitación, su vientre, cautivo del contacto y sabedor de tus ansias.
Tu boca se abre paso, confiada y húmeda entre sus hombros, sus brazos y su cuello, saboreando su piel, impregnada de sal y arrebatada de suspiros, perdiendo la vergüenza cuando devoras esa leve forma donde nace encarnado y fino su cabello, en el que te pierdes, te asombras y sorbes todo su pudor.
Sientes que su piel enrojece, excitada, y se abandona a tu invasión, los brazos se relajan y el pecho nace ante ti, soberbio, desafiante y absolutamente tentador. Imposibilitadas al recato, tus manos te abandonan, en cuanto apenas rozan sus senos tu verdad queda expuesta y donde antes no te permitías más que la mirada ahora te haces presente y la suavidad se torna firmeza, sus caderas presienten la existencia de todo tu ser entre los latidos que se amontonan.
Y descubres las formas, acaricias las curvas y se revela ante ti el nacimiento de los pezones; atrevida y dominada por la pasión tu lengua provoca su extensión y su firmeza sonrosada, carnal, encantadoramente sensible y provocativa mientras tus manos intentan, en su torpeza, abarcar, proteger y encerrar la total dimensión de sus senos.
Acaricias, besas, lames, rozas, pierdes el sentido y la realidad, abandonas tu cordura y rodeas su cuerpo con los brazos, tomas sus hombros, la acercas a ti, radiante, sonriente pues se sabe hermosa. Y la posees.
Tomas sus curvas, su vientre, sus caderas, sus pechos y sus hombros, tomas sus ansias y su deseo, su placer y su juicio. Penetras en su confianza y en sus temores, en su alegría y en sus verdades, te fundes lentamente en sus brasas.
Empujas y palpitas, te recibe y gime, agarra fuertemente las sábanas, las arrastra, las retuerce, a instantes sus manos golpean, cabecero y colchón, al ritmo de suspiros y jadeos, con la cadencia de tus propios impulsos; son temblores y piernas que abrazan, encierran, pervierten, manos que toman las tuyas, sujetan, arañan y piden.
Son miradas, penetrantes y calladas, furtivas en el deseo y la pasión, anhelantes de conocer y tomar, de intentar y sentir, de amar y gozar.
Y sientes que miles de organismos se juntan y festejan el encuentro, se abrazan, bailan y ríen, organismos que la invaden y te deja contemplar, organismos que provocan su sonrisa y su belleza.
Y en ellos te encuentras, y en ella te pierdes porque te puede, te dejas arrastrar mientras todo tu cuerpo te abandona en su interior.
Aún te sientes palpitando, fuertemente, completamente extenuado pero firme, sin retroceder ni uno sólo de los minúsculos trechos que habías vencido, de la pasión con que asías esas perfectas, rotundas e incitadoras curvas mientras tu cuerpo se fundía en el suyo.
Una mañana de julio en que una rendija te mostró el deseo.

No woman gets an orgasm from shining the kitchen floor. (Betty Friedan)