Cuando callas te estremece
escucharte en tu silencio,
notas todas tus cuerdas,
las vocales y las otras,
las que te amarran, firmes,
tanto que magullan tu piel
y apenas te dejan respirar.
Las cuerdas de tus derrotas,
las sogas de tus olvidos,
los cordeles en los que tropezaste,
una y otra, y otra vez.
Finges que puedes liberarte
deshacer los nudos,
soltar los cabos.
En lo imposible gritas
mientras los hilos bailan
agitando tu vida, tus pasos,
marioneta ya sin teatro.
Sacude el ruido, baila,
cercena las maromas,
y quiebra las varillas,
improvisa sin guión,
y estremécete nuevamente
en el estruendo de tu libertad.