No me alcanza

No me alcanza para saber
si es verdad o mentira,
que tus manos besan la nieve
donde las flores germinan,
que tus ojos vuelan libres,
donde el agua ya no es orilla.

No me alcanza para saber
si es verdad o mentira,
que tus pies rozan las hojas
de los árboles que veo bailar,
que apenas imagino tu piel
en el regazo de la nube
que veo en mis madrugadas.

No me alcanza para saber
si es verdad o mentira,
lo que tus palabras me dicen,
lo que tus ojos me callan,
lo que tus manos me mienten,
lo que mis gritos te gritan.

No me alcanza para saber
si eres de verdad o mentira.

Amo las olas

Amo las olas que besan la arena,
amo sus vaivenes, indecisas.
Amo la lluvia, insistente,
la que me roban los paraguas,
las nubecillas que me desafían,
el viento cuando grita,
incluso amo el sol,
ese que tanto me duele.
Y las briznas de hierba
que apenas se mueven,
las copas de los pinos,
bailando con las nubes,
el musgo, impasible,
que quiere provocarme.
El silencio que me arropa,
cuando te sueño,
y el murmullo,
cuando te nombro.
Amo la vida,
y te amo a tí.
Amo las olas, y la brisa,
las nubes con las que bailas,
la lluvia que apenas te moja,
y los silencios en que me hablas.
Amo la vida
y te amo a tí.

Mil idiotas

Quiero una mesa con mil sillas,
mil idiotas soñando con vivir,
mil sueños que no acaben nunca.

Tengo miedo, de todo y de nada,
a veces de querer vivir,
a veces de no saber reír,
a veces de amar,
a veces de no saber amar.

Quiero ver el viento
que se esconde en las nubes,
la lluvia sin lágrimas,
las mañanas sin noches.

Quiero mil voces, mil risas.

Dime tú quién soy.
dime dónde me vas a llevar,
dime si valió la pena.

Quiero una mesa con mil sillas,
mil idiotas soñando con vivir,
mil sueños que no acaben nunca.

Dime tú quién soy.
dime dónde me vas a llevar,
dime si valió la pena.

Quiero mil voces, mil risas.

Quizá

Quizá es nunca,
quizá no quiera escuchar
las malditas razones que me llevan,
quizá es nunca,
quizá mi deseo no sea llegar
a donde mis palabras me arrastran,
a tierras donde solo pueblan desencantos,
a playas que ya las olas olvidaron,
a rostros sin sonrisas
y mañanas sin miedo,
casi perfectas.
Quizá anhele no saber, de mi,
qué hice, qué no hice, qué fui
qué nunca seré,
y olvidarme, tranquilo,
donde no haya ruido,
ni playas con sonrisas.
Quizá es siempre,
siempre,
o quizá es nunca.

Ojalá

Ojalá pudiera amar
el atisbo de tu voz,
como las horas vacías
amamantan mis sueños.

Ojalá pudiera ver
el cielo que esconden tus ojos,
el viento cabalgando sobre la mar.

Ojalá pudiera sentir
tus manos abrazando mi oscuridad,
como lluvia en campos fértiles.

Ojalá pudiera oír
el sonido de tus pasos
cruzando los ríos de mis lágrimas.

Ojalá te sintiera,
sin que te quiera sentir,
donde todas las palabras se confunden.

Ojalá supieras escuchar
lo que yo no sé decir,
y bailaras, en mis noches desnudas,
en los vientos de mis risas,
en las madrugadas vacías.

Ojalá pudiera amar,
en los vientos, en la mar.
Ojalá pudiera amar,
en los vientos, en la mar.

Pálpito

Me late,
desacompasado,
entre línea y línea,
un punto y seguido, me late,
a veces entre las manos, se recuesta cansado,
pero late.

Siento el pálpito,
la tensión creciente, un cortocircuito,
de lado a lado, late,
el sólo late,
en mí.

No puede parar,
no para, a veces entre risas,
late deprisa, otras sueña, inquieto,
roto, y se recuesta en las húmedas cuencas,
late, abochornado.

Late sin querer,
por más que quiera querer,
ahora despacito, encaminado,
late al caer la tarde, aún despierto,
y en la madrugada, desvelado,
imperfecto, latido revuelto,
latido perdido, irregular,
no puedo pararlo,
ya no es mío,
déjalo latir,
sentir, vivir.

No puedo pararlo,
ya no es mío.

A ría, o mar

Déixaa marchar,
déixaa irse coa marea,
entre as rochas,
entre as ondas.

Entre a ría e o mar,
vello mariñeiro,
de sal a mirada,
de chagas a pel,
os ollos no horizonte,
entre Sálvora e a area.

Deixa a barca,
solta as redes,
amarra os soños.

Déixaa marchar,
vella dorna,
co arrolo das sereas,
entre o sol e a bruma.

Mira como parte,
co vento,
xa nada tes que temer.

Déixaa marchar,
entre a ría e o mar.

Tonto

El viento obstinado empujaba
y empujaba al mar,
sin miramientos,
hasta que sonaron
los tambores de guerra,
hasta que el mar se alzó,
batiendo y batiendo las piedras,
espuma blanca,
agua que busca los cielos,
rompe y rasga encolerizado,
el mar furioso temblaba,
le podía la pasión.
El viento reía, divertido,
ahora soplo más,
ahora soplo de aquí,
de allí,
ahora no soplo,
bufo,
rujo,
gimo,
suspiro.
El mar se adormeció,
exhausto,
besando la playa amanecida.
El viento le miraba, mar,
tú, tú eres tonto.

Ojos que no me miran

Ay, lágrima mía,
ay, corazón callado,
dame tus manos,
dónde las mías?

Apenas ya ni me miras,
palabras vacías, las mías,
y tu sonrisa, ausente,
te busqué sin prisas,
no te hallé, te escondías?

Ojos que no me miran,
boca que no me besa,
voces que no me hablan,
déjame que te olvide.

Ahora que ya no estás,
ahora que no me hablas,
ahora que no me duele,
déjame que ya no te sueñe.

Llora

Llora, llora sin temor,
en tu noche de silencio.
Lágrimas secas de amor,
ríe, ahora que nadie te mira,
boca abierta, dientes de plata.

La luz te abraza, el sol te arropa,
sin sombra en las nubes,
sin perdón en las sombras,
tú y la vida, perdidas.

Sabes que te acallan las voces,
sabes que te acunan las nubes,
entre la vida y tú.

Lágrimas que apenas ríen,
olvidadas, en tu boca,
en tus ojos, que ya no me miran.

No te canses de llorar a la noche,
jamás te devolverá una mirada,
lo suyo es el desdén y el olvido.

No te permitas esperar una sonrisa,
se esconde tras los labios perdidos
de las almas que te atormentan.
no aguardes una mano tendida
cuando tus manos están frías
ya sabes donde están las piedras
las rocas, la arena, la mar,
y los corazones fríos, callados,
y las rocas,
y la arena,
y la mar.