Luna

Luna lo tiene todo, tiene hasta esperanza, la de ver, la de encontrar, de gozar, de sentir y de vivir, Luna no sólo está día tras día en su vida si no que además la disfruta, plena y completamente. Luna no es de las que callan, ni de las que gritan, ni de las que miran, ni de las que pasan de largo, Luna es tan solo Luna. Nada más pero, ni lo dudes, ni un átomo menos.
Luna te puede, te arrebata, te gana y te duele, Luna te agota como te agota mirar la noche, como te pierde el mar y la brisa, la sonrisa y el silencio que te rodean. Luna es todo, el encanto y la ternura de un beso, la cara y la cruz de un cuerpo, la levedad, y el eterno peso de la calma, la prisa y el furor de la espontánea complicidad.
Luna es la risa, y en la risa la mirada, en la mirada la jungla, y en la jungla tú y estás perdido; Luna es la que te encuentra, la que te iza, la que te devora y te permite soñar, la que está cuando pides, la que te frecuenta cuando llamas.
Luna es la que aparece cuando te ausentas, y en la ausencia estás tú. Luna está en el centro en que te envuelves, en la claridad en que luces y en el abrigo en que te escondes, en el frío en que moras y en la noche en que caminas.
Y en tu puerto, en tus manos, en las yemas de los dedos de tus manos, y en tus ojos, en tu infamia y en tu razón, en tus piernas, en tus pies y en los zapatos que cubren tus pies y en la alegría, a veces, y en la soledad, otras veces, en su perplejidad y en su insondable nueva querencia por sentir, saber y ser.
Luna está, y no la esperas, Luna viene y no la ves, Luna vuelve y te abraza, y en su abrazo la encuentras, Luna.

I wanted real adventures to happen to myself. But real
adventures, I reflected, do not happen to people who remain at home: they must be sought abroad. (James Joyce)

Lejana

Sientes, lejana la mirada,
y pegada a tu piel, la caricia
y el aliento que te pierde.
Atraviesa ríos de colores,
tintas perdidas en su calor,
artefactos de pasión, en sí,
en mí, en lo que se mueve en ti.
Arrastra las ondas de la conciencia,
las fuertes, las maduras, las únicas,
embriagándote, curvas y deseos,
manos calladas, alborotadas
en la simiente de un gesto
que te oculta razones y añora,
te añora como tú revuelves,
nuevo y callado, presente.
Debilita la carne, fallida,
cuando el tiempo pertenece
a los días por venir, inciertos,
y los sueños asustan, perfectos,
los ojos que te miran, ahora,
y las ganas, que me piden después,
los cuerpos perfectos, la razón,
la vida y el temor, quedo,
las uniones, la niebla y el pasado,
que débil debilita su propia carne,
en mi temblor, en tu ansia,
en la vida por vivir, relato nuevo,
apasionado y virgen, impasible,
enfrentado a culpas, inocente,
y se abraza a ti, a mi, cercano,
como tu piel, tu mirada,
que acaricia
lo que queda de mí, en ti.

No need to hurry. No need to sparkle. No need to be anybody but oneself. (Virginia Woolf)

Bocas

Se entrecruzan, compartiendo,
se agitan, convulsas y confusas,
fieras y suaves, calladas y gritando,
empapadas de vida, apasionadas,
forzando el retorno, buscándose.
Se alientan, una y otra, sin pudor,
se regocijan, temen y vuelven,
chocan y se rozan, sedosas,
apenas, comedidas en lo dulce,
impetuosas en la sinrazón, quietas,
ahora y sintiendo, abiertas.
Se presienten, cercanas,
se hallan, juntas y distantes,
y arremeten, embisten, muerden,
arrebatan sensatez, pierden el orden,
motivan miradas, alteran gestos,
despiertan voces, quiebran fuerzas
y aprietan, sin perdón y sin rubor.
Se callan mientras palpitan,
se emocionan, vibrantes y descarnadas,
esperan, al quite y a la defensa,
una ahora, la otra vencida,
otra después, la una perdida,
y se regocijan, plenas, resueltas,
mientras encuentran instantes
en que apasionadas, besan.

A kiss is a lovely trick designed by nature to stop speech when words become superfluous. (Ingrid Bergman)

Palabras

A veces te pueden,
ganan sin misericordia,
a veces te vapulean,
y te sangra la boca,
a veces te hieren, en lo más hondo,
pero a veces, solo a veces,
sabes que en la derrota sigues,
en la caída puedes, y remontas,
te desgarra sin saber por qué,
sientes y te desconoces, nuevo,
amas y tiemblas, frágil y perdido,
temes y abrazas, y quieres abrazar.
A veces te encuentran, volviendo,
a veces enmudeces, y te cansa,
y a veces sonríes porque puedes,
puedes amar, sentir, abrazar
y perderte, en miles de organismos
fuertes y únicos, completos y suaves,
en miles de manos, que callan
mientras susurran a golpes,
amontonadas y primerizas
en el deseo de ser, de aprender,
lo que las palabras, incapaces,
olvidan pronunciar, inútiles,
cuando las bocas, a veces,
y solo a veces, lo dicen todo,
lo que presienten sin saber,
lo que justifican por temer,
lo que desean y no pronuncian,
y arañan, muerden, pisan,
golpean, duelen.
A veces, solo a veces, las bocas
no dicen palabras, solo besan.

One of the most beneficial things I’ve ever learned is how to keep my mouth shut. (Eric Clapton)

El grito

Gritas, y por más que gritas,
no escuchas, voz silenciada,
y recuerdas, más que olvidas,
y sientes, más que dices,
y pides, más que ofreces,
y callas, más que ruegas,
sin admitir lo obvio, de tan simple
que lo temes, más que nada.
Mientras gritas encuentras ecos
donde sondar tu ingrata duda,
la que no germina, la que no crece,
y a veces, puede que a veces,
desesperes por falta de retorno,
la sonda perdida en abismos
de necedad, imperfectos.
Mientras recuerdas sueñas,
la tibieza suave y amada,
plena y siempre presente.
Mientras sientes vuelves
a la tormenta angustiosa,
forja de cuencas inundadas
y notas discordantes, vacías.
Mientras pides te extrañas,
pero pretendes todo y lo deseas,
suma de ansias, reflejo de inquietudes
que has evitado, has ocultado.
Mientras callas buscas,
anhelas respuestas a dudas
que maduran dentro, hondo,
y no te atreves a despertar.
Mientras admites, niegas,
como si pudieras negar,
negarte a gritar, a recordar,
a sentir y a pedir.
Y callas.

Voy a pintar la vida de personas que respiran, sienten, sufren y aman (E. Munch).

Gracias

Te conocí, apenas
un roce, unas palabras,
manos perdidas, tuyas y mías,
manos frías, a destiempo,
palmas a destiempo,
besos a contratiempo,
amores sin tiempo,
rumores sin olas
creciendo en el tiempo.
Manos, la tuya y a veces
la mía en la tuya, manos,
risas sin días, bocas con prisas,
y caricias, mías, risas, días,
la prisa de la risa en tu boca
cuando encuentra la mía
y se pierde en la alegría.
La boca de la vida, besos
y olvidos, sin prisa, vivos
que me devuelven tu vida
y te ausentas, sin mirar.
No vuelves y pierdo,
perdida sin hallarte, risa,
tuya, mía, callada, boca
y vida en alma perdida.
Por palabras, venida
y ahora, mecida en ti
que amas la vida, vivida,
no pierdes la alegría.
En las miradas, mías,
a veces te ocultas, fría,
en mis manos, duras,
a contratiempo en mi risa
mientras la vida ama,
de nuevo,
y sin prisa.

La mujer perfecta es un ser humano superior al mejor de los hombres. (F. Nietzsche).

Extraño

Extrañamente ausente, sientes,
y en tu extrañeza no resuelves
ni amagas, ni tan siquiera fluyes.
Cuando ajenos te invaden,
capitulan, pervierten y creen
lo que tú desconoces, incrédulo,
y amasan juicios sin jurado.
Entonces, extraño,
albergas perplejidad,
frecuente y a veces llamada,
nunca cercana ni deseada,
mientras admiras, todo y nada,
y te inquietas por lo extravagante,
te sorprende lo cotidiano,
la rutina del quiebro de la fe,
la particularidad del ser incompleto,
buscando, nada y todo, en sí mismo.
Cuando ya no decides, pierdes,
el motivo y el paso errado,
y te enoja la duda, simiente ya marchita,
la tibieza de la ventura mermada
en el recelo de su propia realidad.
El afán de extraños, incuestionables,
ejercita poder y arroja certera
la tacha en su incólume razón,
revuelve a propios, mina ausentes,
y despliega su particular desdén
envileciendo la misma palabra
hasta que, nuevamente, te sientes,
extraño.

Si no te sale ardiendo de dentro, a pesar de todo, no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón y de tu mente y de tu boca y de tus tripas, no lo hagas. (Ch. Bukowski)

Con tacto

Poco, muy poco a poco recorres su vientre, firme, esperado, nutriendo sus deseos con una mezcla de osadía y falta de pericia, cuando la torpeza de los dedos cobra vida salvajemente en los ojos que los guían y la boca se acerca impulsiva, cercana, resueltamente, a la sospecha de curvas inéditas y temblorosas que se agitan, a destiempo pero brillantes, calientes e infinitamente húmedas.
Piel firme, a uno y otro lado, en las caderas que inspiran, llaman, a gritos, observadas en el roce, sentidas y carnosas en su pleno dominio de lecho y voluntades que emergen descubriendose al amparo de las pocas sábanas que las cubren, en un instante plenas y en otro anfitrionas, olas que arrebatan silencio a las bocas y gemidos a los cuerpos.
Piernas en suave maniobra que te desborda, invita y reconoces que resistirla es insensato, ingeniería de presas donde fluye encabritada la marea que te podría ahogar con una sola caricia, te apresuras a dejar sentimientos en carne y concentras vida, apretada y firme, en lo poco de ti que aún te pertenece y penetras atrevida, lenta e inexorablemente en la tibieza de su geografía, aún por descubrir.
Cuerpos ejerciendo el impulso, necesario y rítmico que subraya momentos, vertiendo en tocamientos la espera del pleno auge, de la culminación no revelada y tardía. Manos que se arrebatan unas a otras, sensuales, impúdicas, palpitando en la fricción que les lleva a conocer, explorar y experimentar, llenas en los montes, embebidas en los valles, a contragolpe del deseo que invade tu propósito y te desarma.
Empapado en la comunión de los sentidos, vencido en la temeridad de la pasión que te domina y con la que dominas, fluyes, emerges y profundizas, ahondas y elevas en el vaivén del contacto y buscas, solicitas, la confirmación de tu fortuna y la reciprocidad de tu delirio en unos ojos que te miran seducidos y en una sonrisa que te cautiva, nuevamente.

What a woman wants is a reaction. What a man wants is a woman. (Charles Bukowski)

Tarde de mayo

Una tarde de mayo, fue una tarde,
mientras cruzaba, despacio, la vida,
fue una tarde y te quedaste,
apenas te conocí, te encontré,
y me perdí, apenas una tarde de mayo.
Extraña, como pocas, y fría, tarde,
en mayo y viniste, y estabas,
conmigo y yo contigo, tarde y en mayo,
perdidos, uno en ti, otra en mi,
sin palabras, suspiros y tarde,
que llenaban cielos y vientos,
callados sin ausentarse,
gimiendo por un instante y una tarde.
En mayo te encontré, otra vez,
y te perdí, sin hallarte, nueva,
desconocida mientras volvías,
entre palabras que no podía oír,
entre miradas sin ver, sin sentir,
una tarde de mayo, incierta,
conocí sin saber, erré sin hallar,
estabas y te fuiste, en mayo,
y era tarde.

I accept chaos, I’m not sure whether it accepts me. (Bob Dylan)

Maldita sea

Me pierdo sin encontrarte,
te hallo sin enterarme,
me equivoco sabiendo
y acierto errando, sin saber.
Deseo mientras callo, solo,
evado verdades sin certeza
y miro, buscando, sonrisas
que te devuelvan a mí.
No pretendo, no sueño,
no hay jaulas para vidas
que no duran más de un día,
no hay vientos para volar
entre montes, entre valles
con más de una palabra
sin equivocarla, perfecta,
como no hay más de un
instante sin perder miedos,
más de un minuto sin creer
que olvidar o perdonar
puede carecer de sentido.
Una vida sin abandonarse,
sin perderse entre letras
que no se escriben ni se leen,
solo están como tú estás,
hablan como yo confundo
y viven entre curvas, sin pudor,
arrastrando mi temor y tu miedo.
Buscando a lo lejos una razón
que impida perder, no olvidar,
un quizá sin agonía, sin futuro,
libre e imperfecto, a flote
entre dos aguas, a la deriva,
que nos permita sentir, no más,
pero, maldita sea, nada menos.

If you do not tell the truth about yourself you cannot tell it about other people. (Virginia Woolf)