El grito

Gritas, y por más que gritas,
no escuchas, voz silenciada,
y recuerdas, más que olvidas,
y sientes, más que dices,
y pides, más que ofreces,
y callas, más que ruegas,
sin admitir lo obvio, de tan simple
que lo temes, más que nada.
Mientras gritas encuentras ecos
donde sondar tu ingrata duda,
la que no germina, la que no crece,
y a veces, puede que a veces,
desesperes por falta de retorno,
la sonda perdida en abismos
de necedad, imperfectos.
Mientras recuerdas sueñas,
la tibieza suave y amada,
plena y siempre presente.
Mientras sientes vuelves
a la tormenta angustiosa,
forja de cuencas inundadas
y notas discordantes, vacías.
Mientras pides te extrañas,
pero pretendes todo y lo deseas,
suma de ansias, reflejo de inquietudes
que has evitado, has ocultado.
Mientras callas buscas,
anhelas respuestas a dudas
que maduran dentro, hondo,
y no te atreves a despertar.
Mientras admites, niegas,
como si pudieras negar,
negarte a gritar, a recordar,
a sentir y a pedir.
Y callas.

Voy a pintar la vida de personas que respiran, sienten, sufren y aman (E. Munch).

Gracias

Te conocí, apenas
un roce, unas palabras,
manos perdidas, tuyas y mías,
manos frías, a destiempo,
palmas a destiempo,
besos a contratiempo,
amores sin tiempo,
rumores sin olas
creciendo en el tiempo.
Manos, la tuya y a veces
la mía en la tuya, manos,
risas sin días, bocas con prisas,
y caricias, mías, risas, días,
la prisa de la risa en tu boca
cuando encuentra la mía
y se pierde en la alegría.
La boca de la vida, besos
y olvidos, sin prisa, vivos
que me devuelven tu vida
y te ausentas, sin mirar.
No vuelves y pierdo,
perdida sin hallarte, risa,
tuya, mía, callada, boca
y vida en alma perdida.
Por palabras, venida
y ahora, mecida en ti
que amas la vida, vivida,
no pierdes la alegría.
En las miradas, mías,
a veces te ocultas, fría,
en mis manos, duras,
a contratiempo en mi risa
mientras la vida ama,
de nuevo,
y sin prisa.

La mujer perfecta es un ser humano superior al mejor de los hombres. (F. Nietzsche).

Extraño

Extrañamente ausente, sientes,
y en tu extrañeza no resuelves
ni amagas, ni tan siquiera fluyes.
Cuando ajenos te invaden,
capitulan, pervierten y creen
lo que tú desconoces, incrédulo,
y amasan juicios sin jurado.
Entonces, extraño,
albergas perplejidad,
frecuente y a veces llamada,
nunca cercana ni deseada,
mientras admiras, todo y nada,
y te inquietas por lo extravagante,
te sorprende lo cotidiano,
la rutina del quiebro de la fe,
la particularidad del ser incompleto,
buscando, nada y todo, en sí mismo.
Cuando ya no decides, pierdes,
el motivo y el paso errado,
y te enoja la duda, simiente ya marchita,
la tibieza de la ventura mermada
en el recelo de su propia realidad.
El afán de extraños, incuestionables,
ejercita poder y arroja certera
la tacha en su incólume razón,
revuelve a propios, mina ausentes,
y despliega su particular desdén
envileciendo la misma palabra
hasta que, nuevamente, te sientes,
extraño.

Si no te sale ardiendo de dentro, a pesar de todo, no lo hagas.
A no ser que salga espontáneamente de tu corazón y de tu mente y de tu boca y de tus tripas, no lo hagas. (Ch. Bukowski)

Con tacto

Poco, muy poco a poco recorres su vientre, firme, esperado, nutriendo sus deseos con una mezcla de osadía y falta de pericia, cuando la torpeza de los dedos cobra vida salvajemente en los ojos que los guían y la boca se acerca impulsiva, cercana, resueltamente, a la sospecha de curvas inéditas y temblorosas que se agitan, a destiempo pero brillantes, calientes e infinitamente húmedas.
Piel firme, a uno y otro lado, en las caderas que inspiran, llaman, a gritos, observadas en el roce, sentidas y carnosas en su pleno dominio de lecho y voluntades que emergen descubriendose al amparo de las pocas sábanas que las cubren, en un instante plenas y en otro anfitrionas, olas que arrebatan silencio a las bocas y gemidos a los cuerpos.
Piernas en suave maniobra que te desborda, invita y reconoces que resistirla es insensato, ingeniería de presas donde fluye encabritada la marea que te podría ahogar con una sola caricia, te apresuras a dejar sentimientos en carne y concentras vida, apretada y firme, en lo poco de ti que aún te pertenece y penetras atrevida, lenta e inexorablemente en la tibieza de su geografía, aún por descubrir.
Cuerpos ejerciendo el impulso, necesario y rítmico que subraya momentos, vertiendo en tocamientos la espera del pleno auge, de la culminación no revelada y tardía. Manos que se arrebatan unas a otras, sensuales, impúdicas, palpitando en la fricción que les lleva a conocer, explorar y experimentar, llenas en los montes, embebidas en los valles, a contragolpe del deseo que invade tu propósito y te desarma.
Empapado en la comunión de los sentidos, vencido en la temeridad de la pasión que te domina y con la que dominas, fluyes, emerges y profundizas, ahondas y elevas en el vaivén del contacto y buscas, solicitas, la confirmación de tu fortuna y la reciprocidad de tu delirio en unos ojos que te miran seducidos y en una sonrisa que te cautiva, nuevamente.

What a woman wants is a reaction. What a man wants is a woman. (Charles Bukowski)

Tarde de mayo

Una tarde de mayo, fue una tarde,
mientras cruzaba, despacio, la vida,
fue una tarde y te quedaste,
apenas te conocí, te encontré,
y me perdí, apenas una tarde de mayo.
Extraña, como pocas, y fría, tarde,
en mayo y viniste, y estabas,
conmigo y yo contigo, tarde y en mayo,
perdidos, uno en ti, otra en mi,
sin palabras, suspiros y tarde,
que llenaban cielos y vientos,
callados sin ausentarse,
gimiendo por un instante y una tarde.
En mayo te encontré, otra vez,
y te perdí, sin hallarte, nueva,
desconocida mientras volvías,
entre palabras que no podía oír,
entre miradas sin ver, sin sentir,
una tarde de mayo, incierta,
conocí sin saber, erré sin hallar,
estabas y te fuiste, en mayo,
y era tarde.

I accept chaos, I’m not sure whether it accepts me. (Bob Dylan)

Maldita sea

Me pierdo sin encontrarte,
te hallo sin enterarme,
me equivoco sabiendo
y acierto errando, sin saber.
Deseo mientras callo, solo,
evado verdades sin certeza
y miro, buscando, sonrisas
que te devuelvan a mí.
No pretendo, no sueño,
no hay jaulas para vidas
que no duran más de un día,
no hay vientos para volar
entre montes, entre valles
con más de una palabra
sin equivocarla, perfecta,
como no hay más de un
instante sin perder miedos,
más de un minuto sin creer
que olvidar o perdonar
puede carecer de sentido.
Una vida sin abandonarse,
sin perderse entre letras
que no se escriben ni se leen,
solo están como tú estás,
hablan como yo confundo
y viven entre curvas, sin pudor,
arrastrando mi temor y tu miedo.
Buscando a lo lejos una razón
que impida perder, no olvidar,
un quizá sin agonía, sin futuro,
libre e imperfecto, a flote
entre dos aguas, a la deriva,
que nos permita sentir, no más,
pero, maldita sea, nada menos.

If you do not tell the truth about yourself you cannot tell it about other people. (Virginia Woolf)

Razones

Daré explicaciones, daré razones
que no me piden, que no tengo,
daré impulsos, daré palabras
que no encuentro, que pierdo
a bocanadas, sin decirlas,
y me hallaré sin buscarme
como quien tropieza
con baldosas separadas,
pasos que no pisan líneas
y voces que no oyen oídos.
Y pierdo, juegos sin jugar,
y suceden, gestos sin deseo,
miradas sin destino, vacías,
que cavan abismos, frágiles,
mientras sepultan caricias
entre las olas que no vuelven
a las aguas en que, extraño,
a veces intento navegar
y solo me llevan, suficiente
pero desconcertado, impropio.
Atónito reflejo intenciones
conocidas y calladas
que no encuentran eco,
mientras equivoco nombres,
manos y miradas, y me olvidan
razones que no puedo dar
ni ojalás que no sé tejer
entre pieles que se temen
por pretender adivinarse.

I’m as bad as the worst, but, thank God, I’m as good as the best. (Walt Whitman)

Tatoo

A trazos, simple y dolorosa,
curvas y juegos, presentes,
recordados, temidos o queridos.
En movimiento, vida en vida,
propia y otra, ahora una.
Y la abrazas, carne escrita
y sentida, dolida por instantes
mientras crece la pasión,
la no revelada, la presentida,
la que no puedes escribir
y te dejas grabar, piel en piel.
Humilde en su rebeldía,
virgen en su latido perdido
y su imposible estrofa
que calla por no esconder,
gime por no gritar, y ama,
sin ausencias, abierta,
mientras la tinta recorre
ríos de vida, dibuja
meandros serenos y pierde
verdades creídas, solemnes,
mentiras cercanas, sutiles.
Tinta en sangre, tinta en cuerpo,
te derrota y te avergüenza,
agita tu inquietud y te ahoga
en otras aguas, mientras
te conviertes en tinta,
y la tinta se convierte en ti.
Imposible no perseguir,
no navegar trazos de vida
en carne y cuerpo, grabada,
vida que sorprende tímida
a la sombra de la tinta
que define, siente y aborda
mientras sonríe y vive, vida.

Shut your eyes and see. (James Joyce)

Apenas

Apenas, apenas sin percibir,
no hallas respuesta ni quietud
como quien no halla vida.
En instantes que se superan,
se amontonan sin fin en tí
voces absurdas, perdidas
en su propia incompleta nada,
en su callada letra repetida
que te envuelve, hastiada,
día tras día, hora y segundo,
sin deseo, ni siquiera pasión.
Lejana, frágil y ya olvidada,
no te importa como no te importan
las lágrimas que ya no asombran,
los gestos que no inquietan,
los abrazos que no perduran
y la lluvia que nunca te moja.
Ausente de verdad, incompleta,
no tuya, nunca, imposible,
gritada sin escuchar,
susurrada sin decir
y apenas, apenas un murmullo
que te arrebata enfados
breves pero determinantes,
risas, mudas pero embravecidas
y languideces nuevamente
sin entender, sin percibir
un átomo de justa mirada.

Si no quieres acabar en un manicomio, abre tu corazón y abandónate al curso natural de la vida (Haruki Murakami)

Could have been

It could have been a lovely time,
drops hidden on high fears,
tearing down slowly, imprecisely,
on quiet and forgotten minds.
It could have been a breeze,
a subtle and warm summer wind
embracing bodies and lonely minds,
worried on themselves
and the perfect state of being loved.
It could have been a quake,
shocking and disturbing,
shaking and cracking
souls and empty heads,
exhausted and ill for sharing.
It could have been rain,
colder than distance,
wetter than sweat splashes
of salty tears, never falling,
always ready for immediate collapse.
It could have been nice
and easy but it wasn’t,
it never was.

There is nothing either good or bad but thinking makes it so. (William Shakespeare)