En los ojos que mirabas,
y en la pupila de los ojos que te miraban,
en la boca que te susurraba
lo que la boca nunca pronunciaba,
en lo poco que temiste
y en lo mucho que amaste,
en lo que callabas, tocando,
y en lo que tocabas, anhelando,
en la piel que te rozaba
y en el roce de tu boca en su piel,
en lo que buscabas,
y en lo que no encontrabas, y en lo que sí,
en los argumentos que dabas,
y en los que no entendías, ni querías,
en lo que escuchabas y no te decía,
y lo que decías sin que te escuchara,
en la luz cuando te iluminaba,
y en la noche, que te oscurecía,
en las manos que te abordaban
y en los instantes que extraviaste,
en lo que a veces imaginabas,
y en lo que no necesitabas imaginar,
en los días, todos y cada uno,
en que estaba, y eras.
