Te delata

Estabas distraído, casi ausente
y no acertabas a creer, imposible,
que su camino llegara a ti,
sin errar, sin disimular,
con paso firme, mientras tú
inventabas diálogos y presencias,
pero unos instantes bastaron,
unas pocas palabras, leves, suyas
y unas muchas, atolondradas, tuyas
para dejarte vencer.
Perdiste toda razón, toda prudencia,
te sumergiste en su mirada, profunda,
aprendiste a respirar y nadar,
en sus detalles, en su sonrisa,
incluso en sus ausencias,
y en sus gestos cómplices
a quien mejor la entiende.
Ahora quieres recuperar la cordura
pero no puedes, deseas insistir,
molestar, saber, indagar y volver
a sentir.
Y mientras, caminas, embobado,
con esa sonrisa contagiosa
que te delata.

Ojos de niño

No hay bocas que lo digan
ni ojos que lo vean.
No pueden percibir ese quejido,
apenas si un llanto, quedo y perdido,
nos llega de tan lejos que no importa,
lo transforman las lentes, las palabras,
y no podemos escuchar el silencio que hay detrás.
Ése que debería sangrarnos,
mutilar nuestras cuencas,
herir nuestras manos hasta llorar,
romper nuestra cómoda existencia,
volar lo poco de bueno que nos queda
y notar, sentir, sufrir lo que cuenta,
a gritos y sin voz, a llamaradas y sin fuego,
con sus ojos apagados, apenas crecidos,
mirada que ha visto demasiado,
y que nosotros evitamos,
sus ojos y su vida, apenas un hilo.
No es inmediato, ni consumible,
ni seguible, solamente és.
Es vida, pero lejana,
son ojos, pero perdidos,
son manos, pero tiemblan,
y no, no son tuyas, ni de nadie,
pero las necesitas, como el aire,
como el agua, como el sol,
y no puedes dejar de verlas
por mucho que te ocultes y finjas.
Sabes que podrían ser tuyas,
que a ti te tocó el premio
y a otros solamente la pedrada,
pero no te importa, tan lejos,
nunca verás las piedras
hasta que las tengas encima.

Por si no te ha quedado claro: https://www.unicef.es/

Decisiones

Momentos en los que se te amontona la vida,
quieres pasar de largo pero tus remos son cortos
y no avanzas, demasiada corriente.
Momentos en que esperas una tregua
que te permita volver a ser, o simplemente volver.
Pasan aprisa, sin insistir, pero dejan huella,
no son nada sin ti pero no puedes olvidarlos,
aquietarlos un ratito, desterrarlos.
Sabes que debes afrontar su ansia,
ser firme, atarte al timón si fuera necesario
antes de que el navío escore contigo,
aunque a veces la cresta impresiona,
y ahoga sin llegar a mojarte siquiera
pero lo más que conseguirá es un cerco de sal
en tu mirada y en tu piel.
Cambiar de rumbo o seguir, jugar las olas
y entretenerte o buscar refugio,
mostrar tu mejor amura y confiar en el viento
o cabalgar con ellas, en su lomo, a vaivenes.
Necesitas algo más que un compás, una rosa,
otros ya lo intentaron antes y volvieron,
con la piel ajada pero resplandeciente,
así que navega tu senda, sea la que sea,
y dobla los cabos necesarios,
sabes que tu barco aguanta más que tú
y te devolverá a buen puerto.

All you have to do is call
And I’ll be there
You’ve got a friend          (Carole King)

Toque

Volver a experimentar un segundo, un inefable minuto de lo que crees que te ha pasado, eso, eso no puedes pretender que te ocurra pero lo haces.
Nothing like having the correct words in the expected moment, it never happened to me, never got such a relief.
Deseas intentarlo pero sabes que su mirada te ha vencido, te derrota en cada instante, da igual la complicidad del mundo, se basta para atontarte.
Tú dejas que esa sonrisa te venza, ella deja que te colme, el mundo pierde su serenidad, nosotros nunca la tuvimos y así nos gusta.
Instead I had a desire, a believable second of full happiness when you heard an always imperfect, tremolo, sustained silence.
Nos gusta poder derrotar la poca cordura que nos queda.
Dejarte llevar e impresionarte, resurgir de ti mismo. Y puede que sobrevivas al intento de ser, de palpitar, sin perder lo más digno, sin perderte.
Agradecería sus manos, una más como las que recuerdo, suaves, apenas si rozando y sonriendo.
Prometo estar a la altura, presente y diligente.
No more than pretending a touch, you know, I don’t pretend to touch the moon just get the light.

A las bufandas, sobre todo las compartidas.

Sin miedo

Nos cruzamos, aprisa,
sin apenas vernos.
Uno, dos, otro paso.
Te miro, me miras,
solo un segundo,
mirada temerosa, cauta.
Paso a paso, tres, cuatro.
No hay tiempo para sonreír,
no puedes confiar,
aprietas tu paso, huyendo.
Se entiende, se percibe,
te niegan la seguridad.
Cinco, seis, lejos ya.
Aliviada, más serena,
y aun así no respiras.
Cómo confiar, no hay opción,
te va la vida en cada paso,
y me duele, pero no como a ti,
lo mío es simple, lo tuyo una vida.
Pero seguro que puedo,
debo, y lo intento, lo que me pidas.
Para que nunca tengas prisa,
y puedas mirarme
como yo quiero mirarte.
Y conocernos, iguales,
con la misma sonrisa, y sin miedo.

Ni una menos.

Prisa

Puedo vivir sin ese mundo, el que me niegas,
puedo escalar esos muros,
puedo sitiar tu fortaleza,
tu foso lo navego sin mojarme,
tus almenas las alcanzo de un salto,
pero no resisto la indiferencia.
Estar y ser en esa mirada,
hilvanar deseos y rechazar temores
mientras rehuyo el contacto
y a la vez lo llamo, a gritos, ensordecedores.
Dejaste que sucumbiera a la realidad,
la mostraste cruda y presente,
no había otra, jugaba a perder,
sin cartas, y me envidaste el farol.
Ahora sucumbo entre las frases,
vacías, carentes de sentido y valor,
errante busco un hilo juicioso y firme
donde soterrar los últimos sueños
y languidecer en la corriente embravecida
en la que afluía mi osadía y mi pasión.
Quizá tan solo busque un madero,
un tronco al que poder asirme
y evitar la zozobra, un gesto,
desdeñado por ser menor, pero vital,
imprescindible en mi viaje.
Puedo entender y aceptar,
puedo escuchar, asentir, acatar y fingir
pero no puedo dejar de maldecir la infame prisa
que nos separa y me arrebata estas palabras.

Tiempo

Algo que no puedes retener entre los dedos amordazados.
Lo presientes bajo las uñas, pegado a la carne y te giras a contemplar dónde va, por qué te rehuye y si es verdad que no es tuyo.
Arañas su piel, hasta que te sangra el alma y te pierdes, juegas a volver y renacer, a veces tiemblas de ira mientras te deja y no lo evitas.
No puedes evitarlo.
Amaneces con fría sensación, intentas envolverlo en necesidad, en cotidianidad, en costumbre, pero no lo reencuentras, ha pasado.
Añoras un gesto perdido, un abrazo, una palabra inequívoca y el viento te azota con la pasividad del que sabe que no importa pues no es el momento, el mismo momento.
Intentas que tu sobriedad envuelva un hálito de esperanza, de porvenir, de seguridad, más allá de lo que te conmueve.
El instante que deseas, el segundo que te desborda ya no está ahí.
Ha pasado ya, hoy, ahora, antes.
Y no puedes recuperarlo.

It’s all the same fucking day (Janis Joplin)

On fire

I’m ten years burning down the road
Nowhere to run ain’t got nowhere to go
La reina del baile, estaba, sí,
labios para vender tu alma, cuerpo para perderse.
Y te mira, una, dos, tres veces y entonces te das cuenta.
The times are tough now, just getting tougher.
Su mirada es una invitación, a la huida, lejos,
pretende arrebatarte el aliento para volar.
Shut the door and cover me
Se ríe, baila, pero no está aquí, un cuerpo vacío,
abandonado a su suerte, que te mira.
Hey little girl standing on the corner.
Espera un tipo con moto que la saque de la fábrica, cachas y guapo.
Le da igual que sea azul, sólo quiere ir más allá de esta jungla donde no puede gritar.
Come on baby take a seat on my fender.
Y te das cuenta que no tienes moto, ni eres cachas, ni siquiera azul.
Pero te mira y la miras, mejor nos vamos juntos.
Working on the highway.
Don’t you feel like you are a rider on a downbound train.
Este baile era tuyo, y suyo, pero no aciertas a invitarla. La música sigue sonando.
Last night I heard your voice, you were crying, crying.
Dejemos de mirarnos, vente conmigo.
I’m on fire.

Al Boss y a ellas, bailas conmigo?

Días

Días de los buenos, días en que el sol te revienta en la cara y la brisa te mece, pausada e infatigablemente.

Días en los que miras, las pupilas brincan espléndidas sin tener que forzarlas, días en los que te gusta estar, y que estén contigo.

Y te relames de gusto en cada gesto, en cada sonrisa, tocas lo imposible a manos llenas y bebes de ellas, a borbotones para que no escape entre los dedos, atragantándote.

Días en que te llevan, en que te dejas llevar, a puertos que ya conoces pero no por eso menos deseados, son seguros, son tu cobijo.

Días en que no te alborotas, no gimoteas, no pierdes la razón, no te queda más que la cordura necesaria para disfrutarlos.

Podría ser de otra forma, podría, pero a veces por mucho que juntes tus manos quedan rendijas y algo siempre se escapa y te das cuenta de que así, sin más, hay cosas que no se pueden mejorar.

A las tres Marías, siempre juntas.

La caída

Caer, y levantarse, a veces en sólo un instante, a veces durante demasiado tiempo. Golpeas el suelo y te dejas los huesos, y parte de tí, algunos miedos y toda la sensatez.

Demasiada cordura, la que te faltaba, mucha temeridad, esa que te sobraba. Y lo peor es que lo presientes, ves que va a venir, ajustas el paso pero no lo consigues del todo.

Exceso de valentía, irreal y provocada, determinante para el tropiezo.

Te la pegas, con todas las de la ley y lo sufres pero es bueno, reconforta saber que tu humanidad es perpetua, no la puedes perder de vista, así sin más, te acompañará mal que te pese.

Un poco de ayuda y te hiergues, sabes que puedes continuar y llegar, sabes que no duele, y seguirás dando pasos firmes que te lleven, cada día mejores, y harán que te sientas bien.

Pero mejor que no se repita.

dav