A veces hasta los tontos más torpes soñamos con una palabra,
un gesto con el que sonreír, tímidamente, vale, pero un poquito sí, no lo niegues.
Y cuando llega, arriba en mi calle es fiesta (gracietes Joan), y ponemos guirnaldas de colores y nos vestimos para la ocasión.
No será eterno, ni te sacará del pozo de dudas, pero es bonito y es de agradecer, gracias.