Y forjo a diario excusas para olvidar,
desarrollo historias en las que poder dormir
y quiebro las patas de todas las mentiras
que me llevan a perder la memoria y el afán
mientras sigo interminable, errado y callado
por no decir, ya por no pensar siquiera,
los caminos donde no quedan baldosas,
donde las juntas no me pisen
y obliguen a vadear el destino.
Arrojo al fuego los últimos envites,
las trampas que huyen de mi sombra
envuelta en pesadillas y pasos inciertos,
a ratos y a ratos me ausento,
y pierdo serenas miradas, ya no mías,
enraizadas en el camino que me deja,
tras de cada curva, tras de cada palabra,
que nunca supe conjugar ni andar,
no olvido lo que ya no encuentro
y no temo lo que ya no tengo,
me evado en siniestras pesadillas
en las que siempre quedo vencido
en busca de un amanecer redentor
y cálido en el que pueda vivir,
y tal vez, aunque sea a ratos, soñar.

I don’t paint dreams or nightmares, I paint my own reality. (