Era

Quizá fue el silencio o la prisa,
quizá fue la incorrección o el desaliento,
quizá fue la tardanza o la indecisión,
quizá no fue ni quiso ser.
El tiempo que pasaba y no se quedaba,
los días sin más que una tregua,
los instantes en que se pierden risas
cuando pierden el sentido de reírlas.
Quizá lo que el deseo no contenía,
o lo que el pensamiento no admitía,
la falta de razones, su ausencia fingida,
el despertar y las tardes calladas.
Quizá las sombras de los gritos,
los susurros que nunca terminan,
y las falsas proezas por entender
lo que es imposible y te niegan.
Quizá la cercanía, la presencia,
quizá la costumbre y su letanía
o la franqueza de su convicción,
quizá la involuntaria dejadez
o la premeditada certeza,
la creencia de no velar por la forma,
en busca de imperfectos fondos.
Quizá todo hubiera podido ser,
o quizá no fue ni quiso ser, pero era.



All faults may be forgiven of him who has perfect candor. (Walt Whitman)