Quítame

Quítame un quizá
y dame un roto que no puedas coser,
una puerta que no cierra,
unos zapatos sin cordones,
un amanecer con nubes,
quítame un puede
y dame un charco sin botas,
unas espinas sin guantes,
una cortina que no corre,
quítame un mañana
y dame un siempre.

Bailar

En la cima baila un pájaro
y el pájaro se ríe
escuchando la música
de las piedras y el viento.
El pájaro oye las notas
silbadas entre las hojas
y danza, danza,
gira y gira.
De charco en charco
se reflejan sus plumas
la brisa las acaricia, tan suaves,
brinca de piedra en piedra.
Se asoma a las miradas
encontrando niebla y silencios
pero sus patitas no paran,
salta pájaro, salta sin que te vean,
los ojos tristes están nublados,
ciegos sin poder verte,
los oídos están tapados,
sordos sin escuchar el viento,
no saben bailar, bailar como tú.

Tristes cuentos

Me contaba cuentos
de jóvenes que ríen,
de columnas de tinta
que hablaban de su risa
y de la falta de su risa.
Listas en los diarios
que a diario se llenan de lágrimas,
cuentos de pueblos en silencio
donde abunda el polvo
y el hambre.
Me contaba cuentos
de caminos y bicicletas,
de misas sin Dios
y pucheros sin carne,
de la tristeza sin amor.
Cuentos de mentiras,
de pobres ignorantes,
no quedan hombres,
no quedan besos,
solo jóvenes en las cunetas
y cuentos sin risas.

Durante la II Guerra Mundial los pueblos pequeños de Alemania se quedaron sin hombres jóvenes, todos enviados al frente y muchos, demasiados, no volvieron. Todos los días los periódicos incluían una columna con los nombres de los caídos en una guerra cruel y absurda.

Me paro

A veces me paro, sin pensar
y veo nubes acariciar montañas,
pájaros azules y negros volar,
veo ramas tocadas por el viento
y caminos que me llevan no sé bien a donde.
A veces me paro, sin pensar
y dejo que el sol me caliente
que la brisa cierre mis ojos
y escucho las piedras que voy pisando.
A veces me paro, sin pensar
y mis manos sienten las hojas
y puedo oler cada brizna de hierba.
A veces me paro, me paro a pensar
y la noche me esconde sus lunas.

Una nit de monos

Hay, o Ay, que a veces poco importa la diferencia, momentos en que te das cuenta de que la diferencia entre ser y Ser es importante.
Imagínense, una noche en la que termina el año, noche vieja o madura que poco importa, nuevamente.
Las once y pico de la susodicha y tú te ves en la tesitura de hacer un favor, unos turistas a los que entregar la llave de un apartamento. Clar que si, aix ó eu faig jo, faltaría.
Pero ya llega la hora y te cuentan que no les has dado bien la dirección, me cague en tot, la ,meua casa, peró si está açi ,está mes xuclat que un chupa chups (i jo “no me equivoco nunca”, ancestres de la germania cuadrá meu impedeixen).
Ok, que dirien ells, sigues pacient i enviala de nou, “de nuevo mi calle”, Je je.
Et peles de fret, la mare que els va parir, pero esperes, como qui espera la vida i la mort, el últim dels mohicans, en Dénia. Xe, aon están els indios?
Y llegan, dos o tres llamadas interpuestas, je, tú aón estás, je si no hem menetge, caguen l’ostia.
Aquí tiene las llaves, la calle es la de … Xé, me no em deixa aubrir la boca, bó, tindrá fam.
Xé, Hey, you, quina clau es? Key, what key? La meua o la teua, xé, que queden 15 minuts per al raim, hostia (en hache).
Bé, estém dins, la clau, meua o teua, ja va, peró la llum. Me caguen, la llum.
Resulta que el automático de la querida instalación eléctrica “ha botat”, menudo contratiempo, que desgracia, tener que levantar una palanca. Ay, mare meua.
Todo está bien? Oh. Yes. Me alegro mucho, feliz año nuevo. … Silence, silence, silence.
Pero desde cuando se ha perdido esa maldita costumbre de saludar, de apreciar, de desear lo mejor, al que viene y al que te recibe?
Somos monos? Orangutanes con los genitales chorreando?
A veces me doy cuenta de que nos hemos perdido en la globalización, yo no soy tu vecino, pero quizá pueda amarte, pero, por favor con educación. Me cague en la mare que te ha parit, fill de una pérfida.

Necesarias

El viento azota las últimas horas de la tarde, sientes el apenas perceptible murmullo de las quebradizas ramas que se mecen una y otra vez al compás de insondables conciertos, sonidos que te persiguen a veces sin ton ni son, tan solo murmullos que acaso te recuerdan voces que no alcanzas a descifrar y que se agolpan en tus tímpanos buscando esclarecerse y definir el motivo de su existencia, la razón misma por la que se formaron, la idea que materializaron en sonidos buscando la interlocución y el entendimiento. Ahora escuchas, sientes y entiendes, palabras ocultas en los murmullos del viento que transportan sentimientos y dudas, albergas la ilusión de que te transmitan la pureza del mensaje original y puedas comprender su significado, las palabras dicen, a instantes con voz queda y suave, otras de forma impetuosa y firme, siempre comunicando, necesitas las palabras.

Grito

Profundo y quedo
un arrebato y quizá un dolor,
la mirada que me persigue
sin que sepa retenerla,
palabras que enrojecen
no las ves, las viste?
palabras imposibles sin ti
no las dices, acaso las dices?
y las voces te arrullan, solas,
en tu enorme irrelevancia,
bocados de lenguas inquietas
que te rodean sereno
y te pierdes, sin perderte,
esperando un instante locuaz
en el que vocear, atronar,
ensordecer tu vida
y habitar tus propias palabras
gritas, acaso no gritas?

Entiende

Y cuando no lo entiendas
que los demonios te lleven de fiesta
amordazado en las ideas,
libre en las risas,
y baila y juega, y peca,
absuelve las fieras de tu circo
y sube sin red a los trapecios,
goza en el aire, ingrávido.
Y cuando lo entiendas
que los coros sin cielos te eleven
y pernoctes en los pliegues
de la carne caliente abrazada,
amarrado a las luces que te miran,
envuelto en las fauces que te besan.
Y cuando lo olvides
que tus manos sientan otras manos
y despliegues tus alas de locura
para que no sientas el frío en tus huellas.
Y cuando lo recuerdes
que tus ojos no se cansen de mirar
y siempre haya un destello
voraz que guíe tus pupilas.
Y cuando vivas, no olvides,
aunque no entiendas.



Construcción

Construímos a contramano
vidas que no son si no traspiés
en los que erramos sin conocer,
flirteando con imperfectas
palabras que abandonan
ojos y bocas llorando huérfanas.
Construimos muros y tabiques
y rejas y mazmorras y olvidos,
esquinas abruptas donde morimos
los instantes que nos desvelan,
ellos y nosotros y tú y yo,
furtivos obreros sin jornal
brincando entre fallidos andamios.
Construímos por inercia,
piso a piso, infinitos planos,
con argamasa apenas sustentada
que revierte en nuestra fragilidad.
Entre las grietas recién paridas
nuestros propios temores afloran,
pequeños monstruos traviesos
que olvidan pilares y varillas,
y trastabillamos en el vacío
a merced de sus humores.
Construímos sin edificar,
con ladrillos aún más huecos
que nuestras propias vidas,
construímos sin descanso.