Entiende

Y cuando no lo entiendas
que los demonios te lleven de fiesta
amordazado en las ideas,
libre en las risas,
y baila y juega, y peca,
absuelve las fieras de tu circo
y sube sin red a los trapecios,
goza en el aire, ingrávido.
Y cuando lo entiendas
que los coros sin cielos te eleven
y pernoctes en los pliegues
de la carne caliente abrazada,
amarrado a las luces que te miran,
envuelto en las fauces que te besan.
Y cuando lo olvides
que tus manos sientan otras manos
y despliegues tus alas de locura
para que no sientas el frío en tus huellas.
Y cuando lo recuerdes
que tus ojos no se cansen de mirar
y siempre haya un destello
voraz que guíe tus pupilas.
Y cuando vivas, no olvides,
aunque no entiendas.