Tonto

A veces pienso y me doy cuenta
que los hechos siguen siendo importantes,
que las palabras se las lleva el viento,
que el respeto no es una palabra,
que el dolor no es un monopolio,
que la confianza es sensible,
que preocuparse es un síntoma,
que también soy humano,
y que seguiré siendo un tonto
pero seguiré siendo humano.

 

Ciudadela

Unos ojos, inciertos, apenas
en la distancia de una corrección,
son del centro, son del miedo,
ojos ahora ya míos, y sin embargo extraños,
ojos efímeros se irán,
con sus pasos en la arena,
sus pies en la mar, mía, la mar,
suya la mirada y mis temores,
tarde y desconocida, ella,
mañana y un quizá, ella también,
caminos nuevos, lejos del norte,
cerca sin alcanzarme, lejos,
sus manos en el cristal, lejos,
me alcanza el frío sin su voz,
sin sus manos, ya lejos,
dónde estarán, dónde caminará,
entre sus murallas, ella lejos,
la ciudad y sus verdades,
quién fuera el sargazo de sus mares,
la escafandra de sus risas,
el aliento de sus olas y sus rocas
y perderme en sus mundos
para descubrirla, cerca.

I’ll be

I broke each and every piece of my own
with your lingerie, I teared lives apart
with my knife, promises and some
of my best nights went away
flying over empty souls and broken hearts,
won’t be a miracle to let them go,
won’t be regretting or understanding,
won’t be me or mine, I’m lost again
in your pants and your legs,
in your smile and your life.
It’s all about not being,
not believing, not living,
it’s all about you but not me,
not me this time, I’ll do it right now,
never look back, we’ll be fine,
you know I’m harder than diamonds,
no heart, no smiles, no words,
I’ll be fine, sometime.

Vendo

Por una moneda vendo almas, todas,
las que hieren, las que atormentan,
las que mienten y las que me alteran,
las que me crucifican sin conocerme,
y las que no quieren conocerme,
las sigilosas y ladinas, las gritonas,
las que se ocultan y las que se disfrazan,
las mutables, las desconfiadas,
las lisonjeras y las embusteras,
las que me privan de mi razón
y las que se olvidan de amarme,
las que se resisten, las tercas,
las olvidadizas y las obstinadas,
las facilonas cuando te incitan
y las virtuosas si te arrimas,
las tenebrosas, las clarividentes,
las huecas y las henchidas de orgullo,
las delicadas que no se quiebran,
y las intrépidas que te humillan,
las que no te puedes permitir
y las sensibles que te amortajan,
las que pisan y destrozan
y las que no dejan huella.
Por una moneda, una sola,
las vendo todas, todas,
para que puedas ver la mía.

Es nit

Me amague en l’oblit,
en la foscor del temps,
en lo mes fons de les veritats,
i soc allí no mes per veurem
un altra vegada jo mateix,
soc al voltant de les arrels
de un arbre mai plantat,
de les llums de dies no nascuts
on cap d’ombra s’atreveix
a fer presencia, a ser hi,
en el buit no queda espai
per clarors indefinides,
per raons mal dites,
quan tot al voltant es nit.

No puedes

No puedes parir sin dolor
como no puedes pensar sin gritar,
amar sin olvidar, callar sin llorar,
no puedes amar sin
no puedes amar
no puedes
no
llora, grita, ama.

 

Silencios

Bosquejo entre el juicio líneas,
garabatos al azar, sin pausa,
me guían extraño, insensato,
por el universo de mis duelos,
atrapado en mundos grises
donde la luz se ausenta rebelde,
preñada de emociones baldías
que rehuyen mis tristes poses.
¿dónde la esperanza, el grito
de los instintos insumisos?
¿dónde el desorden de la razón?
Tan sólo silencio, piadoso y sutil
que aprisiona, petrifica,
y me arrebata la pasión,
pasión herida de muerte,
pasión suplicante, ausente,
silencio encabronado, vil,
que me arranca la piel, me muerde
y miserable me rehuye cuando clamo,
silencio malquerido, silencio
absurdo de tan callado,
imperturbable en su griterío,
para qué, para quién, para nadie.
En el vocerío de mi tinta
se agolpa la furia y la razón,
me estremecen las palabras
en las que disfrazo mis vigilias
por no escuchar mis silencios.

Huella

En mi senda el suelo se desvanece
al ritmo que marcan mis pasos cansados
agujeros insondables en que fluyo
de lo pasado a lo perdido,
de lo amado al olvido,
sin duda mis pisadas me rehuyen
como yo temo a los largos días
y siento que mi cuerpo tiembla
azorado por los persistentes pensamientos
en que me veo, me resulta doloroso
sentirlos, saberlos ahí, sin quererlos,
lacerándome al mismo instante de su parto,
con el andar vacilante, estrecho camino
para tanta carga, tanto tormento.
Las piedras retornan el eco, el quejido
del afecto que se estremece
aplastado, estrujado, humillado,
relegado a molestia, a sinsabor.
Esquivo en cada huella la realidad
mientras, aún, me conmueve la sensación,
el deseo y la gratitud de haber sido.

Del Gamell

Piso abruptamente guijarros,
en el camino ando, ligero
mientras el viento me sacude
y me recuerda leve, olvidado
las curvas que debo recorrer.
Sombras previstas, recodos
que refrescan mis pasos
en la mañana de por sí fría
y me conducen rápido,
sin apenas altibajos, certero,
en la ladera ahora ya soleada,
prontamente cálida, acogedora,
en la que sumerjo una vez más
la mirada atenta, soñadora,
buscando el horizonte y la mar.
El sendero me guía sin pausa,
zigzagueo la montaña, a vueltas,
lavanda, palmas, arbustos,
tierra removida que inquieta
entre los solitarios peñascos,
entre las rieras ahora secas,
inquietud que me transporta
de vuelta, ya en el sosiego
de la tarde, cansado, torpe,
mientras se suman mi sombra
y la montaña oscurecida.

Hormigas

En la comisura de los labios
peregrinan hormigas portando voces,
pieza a pieza, alzadas en vilo,
la procesión de las falacias sin estandarte,
el cortejo de la inocencia perdida
que despunta en el sonrojo de la carne,
nacen en lo más recóndito del ayer
y elevan en el diario de las gestas
cada uno de los icónicos encantos,
quizá fruto de partidas no resueltas,
quizá tan sólo insumisas notas,
no silenciadas, no amordazadas.
No fue el transcurso de la cotidianidad
ni las contradicciones del alma
o la absurda confluencia de rebeldías,
no fue el arrebato, ni la falta del mismo,
ni los hierros enmarañados tras el alma,
ni la terrible necedad de ocultar las formas,
no fueron las palabras, ni las sugerencias,
no fueron los pasos, los seguidos ni los otros,
ni los acertijos, ni las contrariedades,
ni las voluntades, ni los perdones,
tan sólo fue la descabellada pretensión
de silenciar en abisales cavernas
el pretérito de los atronadores coros,
el desencanto de la consciencia,
la ineptitud de la exculpación
en el que las hormigas de la boca
ahora buscan el consuelo, la absolución.