Tardes de verano

Tardes de verano, inquietas,
cuando el viento susurra
y la luz pinta largas sombras.
Tardes en que el agua mece
el deseo y las verdades
entre olas que apenas vuelven.
Tardes ligeras, adormecidas,
suaves en su ritmo, mínimas,
que te arrullan constantes
mientras palideces por conocer
y evitas el sinsabor de la memoria.
Tardes quietas, apenas perceptibles
en su paso, y aún así rumorosas,
evocando intenciones calladas
que te podrían traicionar, leves.
Tardes en las que a veces
sientes un murmullo que brota
y alegra la cadencia de las horas,
te sumerge en ilusiones tardías
que se resisten en abandonarte.
Tardes entre rocas serpenteantes,
en que vagas sin errar pasos
mientras la luz, indiferente,
te marca el compás de los sentidos,
a vuelta de senderos conocidos
en que te refugias, silencioso.
Tardes en que quisieras, sin poder,
retener una brizna de los segundos
que pasan a tu lado, impasibles,
pronosticando el final del verano.

Smell the sea and feel the sky. Let your soul and spirit fly. (Van Morrison)