La ira

Te turba sin que medie palabra
como te trastorna sin tocarte,
errada penetra en la vida
como quien huye de la razón,
se abalanza sobre tus manos
y ciega tus ojos,
y quema tu garganta
y afila todos los cuchillos
que brotan en tu alma caduca.
Te arrastra a la marea de los perdidos,
sin objeto, sin tablas donde asirte,
y provoca la desazón, la quiebra
de las virtudes que nunca tuviste
y el refrendo de los demonios que te llevan.
Arrebata la sensatez de tu boca,
el sosiego de tus gestos
e impúdica violenta tus pasos,
hace firme en rocas despeñadas
en raíces desnudas y lavadas,
se nutre de flaquezas y errores.
Sorda, no puede escuchar lo que no se dice,
arrastra las tierras en las que ardes,
y deposita fango en tus voces,
confunde, atemoriza, desdeña
construye muros que asedian.
Ruge en ti, fiera y capaz,
solemne mientras te ciega,
sumisa cuando te vence
y orgullosa en su mentira,
viola tus palabras,
anuda tus gestos,
irrumpe en tus razones
y ahoga la sensatez,
te destempla en su genio
y te hunde en su cieno.
Incapaz yaces en la derrota
y no adviertes su presencia,
ya no respiras, airado,
ya no sientes, vencido,
eres presa, sin voluntad,
de la ira que te domina.

Anger is the wind which blows out the lamp of the mind. (Bodie Thoene)