Un día subí a lo alto,
casi sin querer,
casi sin poder,
y vi todo lo que había,
había árboles y ríos,
había basura y peste,
había casas y gente,
había ruido y fuego,
había niños y había sueños,
sueños de niños ausentes
y estaba la luna, cerca y grande,
la luna me miraba,
como miran los niños,
como miran los ausentes,
y en la luna lo vi,
sin querer verlo,
vi el éxito, vi el poder,
vi el odio y vi la miseria,
la miseria de los que no ven,
ni a los niños, ni a la gente,
ni a los árboles, ni a la luna
y al amanecer se esfumó
la luna, y mi sueño,
pero seguían mirándome,
desde lo alto de la escalera.

In the little world in which children have their existence, whosoever brings them up, there is nothing so finely perceived and so finely felt, as injustice. (Charles Dickens)