La cigarra no sabe cantar,
pero insiste e insiste,
el mismo tono chirriante
sin octavas ni compases,
le sale de las entrañas
porque de ahí salen los gritos.
La cigarra no sabe cantar
pero grita y grita, sin parar,
no busca aplausos,
canta y grita escondida,
no la mires que se calla.
La cigarra no sabe cantar,
pero sabe enamorar
con una sola nota, a gritos.
La cigarra no sabe cantar
y yo, yo no sé escuchar.
