A ría, o mar

Déixaa marchar,
déixaa irse coa marea,
entre as rochas,
entre as ondas.

Entre a ría e o mar,
vello mariñeiro,
de sal a mirada,
de chagas a pel,
os ollos no horizonte,
entre Sálvora e a area.

Deixa a barca,
solta as redes,
amarra os soños.

Déixaa marchar,
vella dorna,
co arrolo das sereas,
entre o sol e a bruma.

Mira como parte,
co vento,
xa nada tes que temer.

Déixaa marchar,
entre a ría e o mar.

Tonto

El viento obstinado empujaba
y empujaba al mar,
sin miramientos,
hasta que sonaron
los tambores de guerra,
hasta que el mar se alzó,
batiendo y batiendo las piedras,
espuma blanca,
agua que busca los cielos,
rompe y rasga encolerizado,
el mar furioso temblaba,
le podía la pasión.
El viento reía, divertido,
ahora soplo más,
ahora soplo de aquí,
de allí,
ahora no soplo,
bufo,
rujo,
gimo,
suspiro.
El mar se adormeció,
exhausto,
besando la playa amanecida.
El viento le miraba, mar,
tú, tú eres tonto.

Ojos que no me miran

Ay, lágrima mía,
ay, corazón callado,
dame tus manos,
dónde las mías?

Apenas ya ni me miras,
palabras vacías, las mías,
y tu sonrisa, ausente,
te busqué sin prisas,
no te hallé, te escondías?

Ojos que no me miran,
boca que no me besa,
voces que no me hablan,
déjame que te olvide.

Ahora que ya no estás,
ahora que no me hablas,
ahora que no me duele,
déjame que ya no te sueñe.

Llora

Llora, llora sin temor,
en tu noche de silencio.
Lágrimas secas de amor,
ríe, ahora que nadie te mira,
boca abierta, dientes de plata.

La luz te abraza, el sol te arropa,
sin sombra en las nubes,
sin perdón en las sombras,
tú y la vida, perdidas.

Sabes que te acallan las voces,
sabes que te acunan las nubes,
entre la vida y tú.

Lágrimas que apenas ríen,
olvidadas, en tu boca,
en tus ojos, que ya no me miran.

No te canses de llorar a la noche,
jamás te devolverá una mirada,
lo suyo es el desdén y el olvido.

No te permitas esperar una sonrisa,
se esconde tras los labios perdidos
de las almas que te atormentan.
no aguardes una mano tendida
cuando tus manos están frías
ya sabes donde están las piedras
las rocas, la arena, la mar,
y los corazones fríos, callados,
y las rocas,
y la arena,
y la mar.

Un beso

Juraría que te vi
bailando con la luna.
Te mecías apenas
mientras te miraba.
Juraría que te soñé
y estabas a mi lado,
danzando en silencio.
Juraría que sonreías
mientras te miraba
y en tus ojos se posaba
el regazo de la luna,
en tus pies las mareas
y en tu boca, ay niña
en tu boca, un beso,
un beso blanco de luna
que yo nunca te daba.

Hubiera

Hubiera querido que el frío se me llevara,
de incógnito, de noche cerrada,
que me agarrara de los pies y tirara,
sacándome de la cama caliente,
que me gritara en mis sueños callados
que rabiara en mis oídos adormecidos.
Hubiera querido que la vida me destripara,
inhumana, alocada, sin cordura,
que me atormentara cada segundo
de los que vivo, y de los que sueño.
Hubiera querido tus manos, cerca,
tanto que me quemaran, ardieran,
que sintiera cada pálpito de tu piel,
que la luna me gritara, ensordecedora,
en cada instante en que dejé de mirarte,
en cada humor de tus pensamientos.
Hubiera querido el perfecto instante
en que todo cobrara sentido,
sin el tormento de conocerte,
sin saber, sin poder, sin perder,
ahora que todo es sombra.
Hubiera querido que mis manos
dejaran de buscar el tiempo entre las dudas,
la verdad entre las palabras
y el olvido en el frío de la noche.

Gato gris

En la calle hay un gato, gato gris,
me mira, me suspira, se pira,
el gato gris camina, piececitos,
uno, dos, silencio, el gato camina,
el pelaje fino, el oído más,
sabe de mi discreción, gato viejo,
sabe de mis recuerdos, olvidados,
sabe de mis amores, perdidos,
gato viejo que me mira, gris,
maulla, entre las farolas,
sabe de caricias descuidadas,
y no busca las mías, imposibles,
ojos de gato, desconfiado,
la noche es una, suya y mía,
donde vas gato, gato gris,
entre las farolas, noche negra,
donde las sombras son mentira
donde los pasos se pierden,
dónde vas sin mí,
gato gris, dónde vas.

Orquesta

Gritamos sin sentido,
sin razón,
refugiados en el ruido.
No somos olas rompiendo,
solo quejidos sin aire,
rumores sin compás
que no reconocen el viento.
Sopla, sopla,
acalla los rencores,
afina tu orquesta,
tensa las cuerdas
y escucha mi voz callada
que habla de tormentas.
Escucha el vendaval
de rugidos sin compás,
sin notas, sin batuta.
Pero no temas la lluvia,
es mía, es tuya, es agua,
me abraza en el silencio
de los besos sin miedo.

Plutón

Una sonrisa, ese equívoco
instante en que Plutón
no sabe ni quiere saber,
que canta como los ángeles,
que baila como los cisnes,
que besa como la mejor
de las chicas distraídas.
Igual ni quiere saberlo.
Plutón es el héroe perdido,
el enano disoluto que ama
porque odiar es demasiado,
y no da la talla, pobre,
pero tampoco le importa.
Y sonríe, ahí agazapado
tras la luna, lo ves?
Maldito cabrón enano,
qué te costaba brillar
y ser estrella?

Noria

Doy vueltas, voy arriba,
voy abajo,
vueltas en un carrusel.
Cuando voy arriba
veo las olas del mar,
cuando bajo veo briznas de hierba,
helechos y alcornoques.
En el viaje me atraen las rocas,
el agua las desnuda con un roce,
brillan al atardecer, orgullosas.
El viento sacude los eucaliptos,
los saludo, soy el jinete que sube
al compás del organillo.
Más allá de la arena y de las olas
hay una línea que separa
el agua del aire,
pero yo, apenas la distingo.
Se entrecruzan bruma de mar
y boscosa tierra en mis niñas,
mientras giro y giro,
noria de mi vida.
La gaviota me mira confundida,
para qué sube?, para qué baja?,
la pobre no sabe que vuela,
que mi caballo es de madera,
que no puedo soltar las riendas,
voy abajo, voy arriba.