Lejana

Sientes, lejana la mirada,
y pegada a tu piel, la caricia
y el aliento que te pierde.
Atraviesa ríos de colores,
tintas perdidas en su calor,
artefactos de pasión, en sí,
en mí, en lo que se mueve en ti.
Arrastra las ondas de la conciencia,
las fuertes, las maduras, las únicas,
embriagándote, curvas y deseos,
manos calladas, alborotadas
en la simiente de un gesto
que te oculta razones y añora,
te añora como tú revuelves,
nuevo y callado, presente.
Debilita la carne, fallida,
cuando el tiempo pertenece
a los días por venir, inciertos,
y los sueños asustan, perfectos,
los ojos que te miran, ahora,
y las ganas, que me piden después,
los cuerpos perfectos, la razón,
la vida y el temor, quedo,
las uniones, la niebla y el pasado,
que débil debilita su propia carne,
en mi temblor, en tu ansia,
en la vida por vivir, relato nuevo,
apasionado y virgen, impasible,
enfrentado a culpas, inocente,
y se abraza a ti, a mi, cercano,
como tu piel, tu mirada,
que acaricia
lo que queda de mí, en ti.

No need to hurry. No need to sparkle. No need to be anybody but oneself. (Virginia Woolf)