Ya casi te adormece, negra noche callada,
la que te olvida, la que no te sueña,
negra noche del pasado, sin ti,
envuelta en los silencios de tus pasos,
quebrada entre las razones que olvidas,
noche oscura en que buscas infatigable
no más que el fingido talento de mirar,
la mueca de las pasiones desenfundadas,
la rémora de las canciones olvidadas,
el pulgón de los capullos muertos,
el ábside caído sin campanas que le lloren.
Y tú, en tus olas, en tus versos,
revienta raíles, negro carbón,
para oscurecer aún más la noche, tan negra,
mientras sorbes los vientos en que ardes
sin poder fingir que te atormenta la luz,
la negra noche confusa te arropa,
entre las sombrías nubes sin vida
donde amartillas pasión y palabras
sin percibir el llanto que te abandona,
ya casi no las temes, voces apagadas
del caos en que habitas, sin verlas.
