El niño y la luna

El niño de la fuente le cantaba,
arroyuelos de agua clara
que se perdían en su orilla.
El niño de la cama le susurraba,
lluvias de guirnaldas blancas
junto al cielo de la noche.
El niño de las manos sentía
y con sus manos amasaba
casas de arcilla y arena.
El niño de la mirada palpitaba
mientras rebuscaba los ojos
que en el agua se perdían.
El niño de los pasos la seguía
sus botas eran de cordel
y el cordel se desanudaba.
El niño del palacio dibujaba
ventanas en lo alto
donde las nubes la acunaban.
El niño de la barca la miraba
olas azules le bañaban
y en las olas soñaba.
El niño de la risa le hablaba
sobre lo que sentía
cuando la amaba y sonreía.
Y el agua arrullaba al niño,
y las manos le acariciaban,
y los ojos le miraban en las olas,
y la luna le besaba en los palacios,
y las botas, y los cordeles y las nubes
bailaban en la noche.
El niño de la fuente tiene frío,
y las guirnaldas no tienen manos,
ni besos, ni risas.
El niño de las palabras calla
porque la luna no le quiere,
porque la luna se esconde.