El junco

El junco se dejaba mecer
por el viento de la tarde,
un viento cálido, suave,
el junco iba y venía
con la sutileza del aire,
el viento le contaba historias
de sitios en el olvido,
de riberas remotas sin ríos
donde las brisas callaban,
el junco se mecía en el viento,
seguía los rumbos del aire.
El vendaval estremeció la tarde,
el junco se arqueaba en él,
los ríos y las riberas se anegaron
con la lluvia fresca del viento,
el junco se retorcía inquieto
en el temporal que lo desgarraba.
El junco ya no escucha el viento,
ni la brisa, le falta el aire.

I cannot conceive of a greater loss than the loss of one’s self-respect. (Mahatma Gandhi)