Corre

Me dejé la voz entrecortada
en el legado de tus piernas,
me revolví en los huecos perdidos
que quedaron en los cajones abiertos,
no silencié las voces en la retaguardia,
no desdibujé las grotescas luces
del extravío que provocas en mí,
rompí el pañuelo de seda de mi cárcel
y pinté las mañanas de frías sábanas.
Corre, corre y dile a mi alma que no espere,
corre y dile que no calle.
Me escondí en los días inertes,
de nubes sombrías, ya sin gorriones,
días de inquieta calma, calma oscura,
apagué todas las luces en mi penumbra,
por no conocer los destellos de tu risa,
y me perdí, absorto en mis contradicciones.
Corre, corre y dile a mi alma que no espere,
corre y dile que no calle.
Negligente pretendo domar mis sueños
sin cátedra, sin magisterio en la razón,
en la reyerta de las nubes me hallo
discorde entre el olvido y el deseo,
junto a las palabras siento,
siento las que no mienten, y siento todas,
siento sin escribirlas.
Corre, corre y dile a mi alma que no espere,
corre y dile que no calle.