El viento obstinado empujaba
y empujaba al mar,
sin miramientos,
hasta que sonaron
los tambores de guerra,
hasta que el mar se alzó,
batiendo y batiendo las piedras,
espuma blanca,
agua que busca los cielos,
rompe y rasga encolerizado,
el mar furioso temblaba,
le podía la pasión.
El viento reía, divertido,
ahora soplo más,
ahora soplo de aquí,
de allí,
ahora no soplo,
bufo,
rujo,
gimo,
suspiro.
El mar se adormeció,
exhausto,
besando la playa amanecida.
El viento le miraba, mar,
tú, tú eres tonto.
