Quizá es nunca,
quizá no quiera escuchar
las malditas razones que me llevan,
quizá es nunca,
quizá mi deseo no sea llegar
a donde mis palabras me arrastran,
a tierras donde solo pueblan desencantos,
a playas que ya las olas olvidaron,
a rostros sin sonrisas
y mañanas sin miedo,
casi perfectas.
Quizá anhele no saber, de mi,
qué hice, qué no hice, qué fui
qué nunca seré,
y olvidarme, tranquilo,
donde no haya ruido,
ni playas con sonrisas.
Quizá es siempre,
siempre,
o quizá es nunca.
